El somier

La importancia de una buena base

Todo sistema de descanso tiene su base en el somier que soporta el colchón. La función de sustentación que ofrece el somier, es complementaria a la función del colchón, y por tanto, para conseguir un descanso óptimo es necesario elegir un somier que se complemente perfectamente con las características concretas del colchón con el que va a funcionar.

Cada vez que el colchón se adapta a su contorno, el somier debe adaptarse a estas deformaciones del colchón. De esta forma conseguimos el molde perfecto para el reposo de nuestro cuerpo.

Por tanto, el somier debe respetar la elasticidad y adaptabilidad del colchón. Es decir, el mejor colchón de látex o colchón viscoelástico, pierde su efectividad al colocarlo sobre una base rígida, ya que esta no acompañará al colchón en la adaptación a nuestro cuerpo o en nuestros movimientos nocturnos.

El somier debe disponer múltiples láminas elásticas que favorezcan la ventilación, y un sistema de suspensión efectivo, con zonas de descanso diferenciadas, ya que cada zona de nuestro cuerpo (cabeza, espalda, lumbar, piernas…), precisa de unas prestaciones de confort diferentes.